fan blogEl Real Oviedo, en el año 2003, se salvó de la desaparición gracias a las movilizaciones y apoyo de sus aficionados.Las vicisitudes vividas por el Real Oviedo en el verano del 2003 están enumeradas y relatadas por el periodista Eduardo Polo en su magnífico artículo escrito para el libro solidario, 37 històries solidàries al voltant de l'Esport del que reproducimos un pequeño extracto resumido:
Una nefasta gestión en todos los aspectos había sumido al Oviedo en una profunda crisis deportiva y especialmente en una situación económica alarmante y desastrosa. La deuda superaba los 10.000 millones de pesetas, los empleados hacía siete meses que no cobraban, los jugadores denunciaron al club a la AFE y los campos de entrenamiento se quedaron sin luz y agua por no pagar las facturas.
Ese verano del 2003, el Oviedo, fundado en 1926, volvió a nacer. Y lo hizo gracias al apoyo de su afición, que, con una reacción social sin precedentes en nuestro fútbol, salvó la vida del club cuando ya estaba clínicamente muerto y cuando todas las instituciones lo daban por desaparecido.
Un millón y medio de euros. Ésta era la cifra que necesitaba reunir el Real Oviedo en menos de un mes para pagar a los jugadores y evitar así el descenso y la consiguiente desaparición. No hubo acuerdo y el 2 de Agosto el Oviedo se convirtió en nuevo equipo de Tercera División. El panorama, a menos de un mes del inicio de la Liga, era descorazonador. Los futbolistas del primer equipo y del filial abandonaron la entidad y no había prácticamente futbolistas para rehacer el equipo, no se podía fichar por culpa de una demanda del Betis por impago en un traspaso, los campos de entrenamiento seguían sin luz ni agua, y, por si fuera poco, los abonos de la siguiente temporada estaban embargados. Solo había una solución: la desaparición del Real Oviedo. El Ayuntamiento, en vista de la situación, decidió dar por muerto al Oviedo y se volcó en la refundación del Astur, un histórico club modesto asturiano, que se bautizó como ACF Oviedo. El alcalde de la ciudad decidió que el ACF fuera el nuevo Oviedo y ocupara el lugar en el corazón de sus conciudadanos. El invento de los políticos no tuvo éxito entre la gente, que bautizaron el ACF como "el engendro" y los oviedistas salieron a la calle para pedir la continuidad del histórico Oviedo, que pensaban secundar en Tercera o en la categoría que fuera. Frente a la presión popular, el Ayuntamiento dio marcha atrás a la intención de romper el contrato firmado por el conjunto azul para jugar en el Carlos Tartiere y el club, finalmente, no despareció. Las cosas empezaban a cambiar, los empledos retiraron las denuncias, el equipo empezó a entrenarse gracias a un generador de electricidad y el ritmo de venda de abonos estaba batiendo records. "Jo no abandoné al Oviedo en Tercera". Con este lema, la afición del Oviedo se volcó con su equipo y en pocas semanas se superaron los ocho mil abonados. El presidente reunió a lo pocos futbolistas del filial que no se habían ido, convocó a los juveniles y con ellos empezaron el proyecto de luchar por el ascenso a Segunda B. Uno de los que se quedó fue el delantero Diego Cervero de 19 años que recuerda: "Era impresionante ver como cada semana venían 3000 personas a darnos apoyo en campos de Tercera, y no eran más porque no cabían, era algo increíble. Quisieron matar al Oviedo, pero cuando vieron la respuesta de la afición, se dieron cuenta que era imposible que el club desapareciera. Esta claro que, si no es por la reacción de la gente, el Oviedo ya no existiría."
El 11 de Enero, en el enfrentamiento Real Oviedo-Oviedo ACF, 16.573 espectadores que fueron al Carlos Tartiere batieron un record: nunca tanta gente había asisitido a un partido de Tercera. Hubo otros momentos inolvidables, como el Oviedo-Langreo, que estaba a punto de suspenderse porque el terreno de juego estaba nevado, y, dada la precaria situación económica del club no había empleados para retirar la nieve. Hasta que saltaron unos 50 miembros del grupo Symmachiarii y retiraron la nieve con las manos. Así, finalmente, el partido se pudo jugar.
Moraleja: Los únicos que nunca abandonan el barco son los aficionados.
Entradas: EDUARDO POLO. "37 HISTORIES SOLIDARIES AL VOLTANT DE L'ESPORT". ABRIL 2007.
